LIBRO DE LAS SOMBRAS DEL PUEBLO IBERO
Capítulo 1.978 Versículos 4-24
«Donde la maldad del corazón del Hombre saca la Hiena que todos llevamos dentro»

Una tranquila noche de campamento, el Equipo Ibero-Ninja se preparaba para hacer un asalto a unas legiones romanas acampadas cerca de nuestro poblado.
Kaldur, el joven y valeroso caudillo dirigía el ataque.
Le seguían una cuadrilla de iberos fornidos unjidos por el «Conejo Tomillero».
Entraban en los campamentos romanos con la «Boria de la Muerte» y cortaban cuellos con sus pequeños cuchillos afalcatados con la delicadeza con la que una madre deja a su hijo durmiendo en su cuna.
Eran profesionales de matar.
Eran asesinos iberos.

Pero esta noche ocurrió algo inesperado.
Un mesonero, que por algún motivo no dormía y limpiaba vasos en su barra, vio a los iberos salir de una tienda con las manos llenas de sangre y comenzó a gritar.
Ante el grito de alarma, los romanos comenzaron a despertarse y encender fuegos para poder ver.
La cosa se ponía fea, el equipo Ibero-Ninja comenzó a matar a diestro y siniestro ya sin reparar en no hacer ruido.
Mataban decenas, cientos….. pero no acababan de matar romanos….
Dunthor se disponía a matar al mesonero que dio la voz de alarma pero Yurgak mientras hacía su famoso «Ataque Tornado» girando sin parar con una falcata en cada mano, gritó:
ESE CERDO ES MÍO !!!
Por lo que Dunthor, para que el reo no escapara, lo dejó clavado con un cuchillo jamonero en la mano en la barra de su bar.

Terminó la escaramuza y gracias a todo el Panteón de Dioses Iberos, el Equipo Ibero de Asaltos Nocturnos salió vivo al completo.

Pero antes de irse aún tenían que hacer una cosa:
Mientras Zonrak, Maryul, Jaryul, El brujo Erku, la capitana Nerik y los demás, preparaban los carros para llevarse los barriles de cerveza y las armas que les podrían valer, aun quedaba un romano vivo, cagado vivo (literalmente) esperando a lo que Yurgak quisiera hacer con el….

Yurgak, conocido como «El Escarpelo» entre sus iguales, era un experto diseccionador de animales desde pequeño, costumbre que convirtió en profesión al hacerse mayor y que en tiempos de guerra, paso a ser una obsesión…

Se acercó al romano y sonriéndole le cogió delicadamente por los dedos de la mano que tenía clavada en la
Mesa y tiro con fuerza para arriba, atravesando el cuchillo toda su mano. El romano comenzó a gritar, por lo que Yurgak, metió una piedra en la boca de su «juguete», la cual le dejaba respirar pero no gritar.
La fiesta iba a comenzar….

Muchos de sus hermanos de la «Cofradía de la Muerte» no eran partidarios de cebarse de esta forma con sus enemigos y comenzaron a irse hacia el campamento con el botín, pero para Yurgak….
ESTE ERA EL VERDADERO BOTÍN DE GUERRA !!!

Sacó de dentro de su muñequera izquierda su «SET DE CUCHILLOS PERFILADORES», una colección de hojas de acero, hueso y piedra, que desde pequeño había ido preparando y afilando hasta llegar a la Colección Perfecta que tiene hoy.

Unas cuchillas que cortan piel, carne y hueso sin casi notarlo su víctima.

Este romano se merecía sufrir, ya que con sus gritos había convertido una diversión nocturna en una batalla.

Yurgak empezó su trabajo con una serie de cortes a modo de «señalización de la pieza» cual matarife en la sala de despiece numerando las piezas por separado en las que dejaría esa vaca….
Pero esta vez no sería un jabalí o una vaca lo que despiezara, sería un romano….

Cortes en cuello, hombros, axilas, ingles, muñecas y tobillos marcaban el camino.
Atentos a su lado, como niños aprendiendo a encender su primer fuego, Dorvan, Kaisen, Jadak, Jarok, Tatam….

Los gritos del mesonero eran cortados con vasos de su propia sangre que Kaldur le hacía beber…

El romano estaba casi desmembrado, solo unos finos músculos dejados a posta sin cortar eran lo que unía todas esas partes que antes fueron un cuerpo.

Yurgak había dejado el placer de terminar de hacer el trabajo a su caudillo Kaldur.

Kaldur, honrado con el gesto de un solo golpe de su falcata, lanzó el alma del romano al infierno.

Kaldur agradecido nombró a Yurgak jefe de ataques nocturnos y de despiece de enemigos.

Esa noche volvieron al campamento y celebraron su gran victoria.

Al día siguiente, nadie en el Poblado Ibero sabía lo que los jóvenes habian hecho la noche anterior, aunque tampoco tenía más importancia, ya que lo que habían hecho era lo de costumbre, pero esta vez el Poblado Íbero recibió una visita inesperada….

Eran 3 hombres a caballo, con capas rojas cubriéndoles de cabeza a los pies.
Pidieron hablar con el Regulo del poblado y Tankar los recibió en el salón de banquetes del campamento.

La visita de un emisario de Roma nunca es un plato agradable y como cada temporada, gracias a los jóvenes, tenemos al menos una visita de esta índole.

La información que traían no era la de siempre. Esta vez habíamos cruzado la delgada línea entre el disparate y el abuso…
Ese mesonero al que habían ahogado bebiéndose su sangre, despiezado, y lanzado por el camino de vuelta al Campamento Ibero no tenía tal profesión….
Era un general romano invicto en batalla que estaba visitando Iberia de punta a punta como ojeador de campo mandado por el Cesar en busca de nuevas vías para el comercio romano sin alterar La Paz firmada con los Iberos.
Los Generales Romanos establecidos en Iberia nos convocaban al Consejo de Ancianos a un parlamento para revocar La Paz y volver a la Batalla por recuperar nuestros territorios de nuevo.
Algo inaceptable después de las duras y largas negociaciones con Roma.

Artas indignado comentaba a Karth: «Incluso nos dejaban (bajo mano) matar soldados romanos como diversión para los jóvenes !!!»
Verzek y Torak murmullaban: «… Y por otra noche de diversión de Yurgak va a pagar todo el pueblo !!!»
Garim le decía a Tankar: «No podemos dejar a Yurgak impune de su culpa, tenenos que dárselo a los romanos»….
Y Newi…. ah no, Newi no estaba….

Tankar, indignado por lo realizado por sus Ibero-Ninjas no tuvo paciencia para esperar a la hora del contubernio, fue a la cabaña/arsenal donde vivían los jóvenes y los encontró durmiendo, resacosos y hechos unos animales salvajes, vomitados encima y llenos de moscas por la sangre seca de los romanos asesinados unas horas antes.
Gritó y los golpeó con un verbajo hasta que todos se levantaron corriendo hacia la calle.
Una vez allí los puso firmes, les leyó la Ley Ibera y el Pacto de Paz con Roma, por si acaso la habían olvidado.
Todos miraban para el suelo menos uno….
Varios ancianos y Jefes de Clan les advirtieron y encararon sus malas artes en la lucha contra Roma.
Habían ido demasiado lejos y sus actos traerían malas consecuencias a nuestro pueblo.
Todos estaban serios y preocupados menos uno….
Alguno de ellos desfallecía por falta de descanso y de estar firmes al sol.
Pero había uno que parecía fresco como si esa noche no hubiera participado en la matanza….
Ese uno era Yurgak, el Azote de Arpastum, el Castigo de la Legio III, el Escarpelo…
La vergüenza de su pueblo !!!

Tankar se lanzó a por él asombrado por la falta de respeto a todo lo que estaba ocurriendo y a echarle toda la culpa de lo ocurrido.
Todos se callaron y prestaron atención a lo que allí ocurriría:
-Tankar: «YURGAK, VERGÜENZA DE IBERO, SOLO PIENSAS EN TI Y NO EN TU PUEBLO. NOS VAS A LLEVAR A OTRA GUERRA POR TU SADISMO Y LOCURA !!!»
-Yurgak: «¿Ese es todo el problema?, ¿unos romanos cabreados? Déjame lo que queda de día para arreglarlo yo solo…»

Tankar, indignado ante la respuesta de Yurgak, siempre con soluciones fuera de la ley, lo dejó ir con la convicción de que algo haría….
O arreglarlo o estropearlo más aún…

Kaldur mandó cerrar el poblado y apostó soldados en las torres de vigía; mando a los Ibero-Ninjas a sus escondites fuera del poblado por si había algún ataque nocturno romano.

El Consejo de Ancianos mando a todos los civiles al edificio central del pueblo y se vistieron de mercenarios para ayudar en la línea de defensa.

Nerik organizó a las mujeres guerreras y preparó los artefactos de defensa: aceite hirviendo, lanzas, piedras, flechas….

Todo estaba preparado para una nueva guerra en Iberia.
Roma quería venganza y esta vez no iba a haber negociación, pactos y acuerdos, venían a acabar con todos los iberos de la península….

Llego la noche….
Todos los iberos del Poblado ralentizaron su respiración intentando hacer el menor ruido posible y poder escuchar cualquier cosa del exterior.

El miedo se apoderaba de los niños que comenzaban a llorar ante el silencio tan extraño en el poblado….

De repente, se oyeron unas pisadas a lo lejos….
Se oían más pisadas, se presentían varios hombres andando hacia las puertas de la entrada norte del poblado….
Todos con los ojos bien abiertos esperando ver algún Casco romano para dar el aviso y que Kaldur diera la orden de ataque pero de repente, y ante todo pronóstico….
Apareció Yurgak, ensangrentado, con varias cabezas chorreantes de sangre colgadas de su cinturón y su peto, le acompañaban el Equipo Ibero-Ninja, andando detrás de él, tranquilos, como si no hubiera ocurrido nada, como si fueran andando al bar del poblado….

Una vez dentro del poblado y con todos los iberos rodeándolos para ver que había pasado, Tankar se acercó lentamente, desde lo lejos, mirando fijamente a los ojos a Yurgak, intentando leer en sus ojos que había pasado, que le diría de lo que había ocurrido, quienes eran esos romanos de los que traía sus cabezas cortadas….

Yurgak, con su pasmosa frialdad, como la que tienen los que han muerto y han regresado, que ya no les importa nada, que matan como el que mastica una regaliz, miro a Tankar desafiante y le dijo:
-«Te dije que lo solucionaba».

Tankar, indignado y cabreado, no pudo contener su ira y lanzó todo tipo de gritos e insultos contra el, advirtiéndole que su tiempo en este poblado llegaba a su fin, que no estaba nada arreglado ni se creyera que los romanos ya estaban vencidos porque el y sus fieles esteros de los Ibero-Ninjas tenían el poder de ejecutar la Ley Ibera, por encima de caudillos, regulos y Reyes Iberos….

Y sobre todo le dijo una frase que cambiaría el organigrama de los estamentos iberos:

-» Tu te has creido que estás por encima de la Ley Ibera, de todos los jefes, que puedes matar a quien quieras, que vienes ante mí y ante todo tu pueblo siempre con tu sonrisa de loco, de muerto en vida, y riéndote, riéndote de todo, HIENA, QUE ERES UNA HIENA, comiendo la carne de tus victimas, carroñero, HIENA IBERA….
ORGULLO MÍO, VEN AQUÍ HIJO DE PUTA, CABRON, QUE ERES DE LO MEJOR QUE HAY EN ESTA PUTA TROPA, CABROOOON, HIJODEPUUUUTAAAA !!!!»

Y así, Tankar, desveló a todo su pueblo el engaño/lección que habían dado a los miserables romanos que se creían que podían engañar a los Iberos, dieron entre todos una lección a los jóvenes iberos a estar preparados, entrenar y no confiar nunca en los romanos, y una vez más, cada ibero cumplió su cometido y volvió a salir victorioso….

Así es jóvenes iberos, ésta es la historia de LA HIENA NÚMERO 1, IBERO EJEMPLAR EN TODAS LAS FACETAS QUE PUEDE SERLO Y EN TODOS LOS ASPECTOS DE LA PALABRA.

QUE LA CABRA-DIOS IBERA, TABUL, DIOS DE LA GUERRA IBERO Y ORISONA, DIOSA DE LA FERTILIDAD EMPUJANDO EN EL FRENTE, TE DEN VIGOR Y ACIERTO A LO LARGO DE TODA TU VIDA.

HAPETAKE HERMANO.
HAPEYURGAK !!!

ESTRACTO DEL LIBRO DE LAS SOMBRAS DEL PUEBLO IBERO SEGÚN TANKAR.

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